Reflexiones de la Cumbre: tercera entrega.

free marketEn economía existe una regla básica que siempre debe ser respetada: " nunca es rentable cambiar dinero por salud”. 🙅🙅‍♂
No estamos viviendo una guerra, sino un virus, pero sus consecuencias podrían ser parecidas, algo que en el siglo XXI no debería ser admitido.
La ECONOMÍA esa gran verdad llena de mentiras.
El Sistema económico establecido el (LIBRE MERCADO) como todo en el universo debe mantenerse en un frágil equilibrio entre dos fuerzas: la economía de mercado por un lado y la economía social por otro.


La primera tiene como fin prioritario la concentración de mucho dinero en pocas manos, mientras que la economía social tiene como fin la redistribución de la riqueza. El problema está en el desequilibrio.
En la actualidad tenemos ese grave problema,: el 10% de la población tiene en sus manos el 90% del dinero y el 90% de las personas deben sobrevivir con el 10% restante del dinero. 😢
Mientras nos endeudamos para comprar desde una lavadora a una casa, que nos impedirá dejar de trabajar a cualquier precio; y te dicen que la miseria como pago es mejor que nada.
En un mundo globalizado lo importante no es la independencia para opinar sino la no dependencia para poder hacer. Y los legisladores, a quienes nosotros votamos, facilitan los medios y legalizan lo justo o lo injusto en favor de un modelo económico u otro...
Mientras, los gobiernos tienen en sus manos esa gran cooperativa que es el Estado. Cooperativa a la que todos pertenecemos y contribuimos con los impuestos; y a cambio percibimos los servicios esenciales como la sanidad, la seguridad, la formación o el transporte (y alguno de los esenciales que deberían estar garantizados pero que para nuestra desgracia se privatizaron como son la energía o las telecomunicaciones).
Motivo este que permite que las empresas no tengan que pagar un mayor salario y que a través del empleo público se redistribuya la riqueza que se recauda. Esta recaudación, mayoritariamente, la sostienen los trabajadores ya sean por cuenta propia o ajena; que normalmente contribuyen entre un 20% y un 40%, mientras que a las grandes fortunas o empresas las leyes les permiten contribuir con solo un 7% o un 10%, pero que si se domicilian fuera, además, pagaran menos.
Ahora que vienen las vacas flacas los grandes empresarios son los que primero se apuntan a pedir ayudas públicas a la vez que piden que les rebajen los impuestos, mientras, el Estado pide préstamos al Banco Central Europeo que pagaremos entre todos...
Eso sí, a cambio ellos dicen que nos harán el grandísimo favor de inundarnos de miseria a cambio de muchos puestos de mal pagados trabajos y que cuando hayamos salido de esta, como de la anterior crisis, nos daremos cuenta de que con el sacrificio de todos habremos conseguido que tengamos 1000 nuevos millonarios, 100 nuevos multimillonarios y medio millón de nuevos 800 euristas.
El resto, con una indigna y caritativa ayuda que encima tendremos que agradecer a unos gobernantes que ya nos están anunciando un plan de sustanciosas subvenciones a grandes operadores turísticos, hoteleros o de la construcción.
Sectores estos en los que se han acumulado grandes beneficios en los últimos años y que gracias a esa gran ingeniería fiscal, que estos mismos gobernantes les permiten tener a su disposición, ahora mismo están a buen recaudo en paraísos fiscales o bolsas de inversión.
Otras tantas subvenciones a los importadores, principalmente de alimentos, mientras nuestros agricultores sufren la competencia desleal de estos y nuestra tierra las plagas y enfermedades que traen.
Incrementar el volumen de esa parte de la economía, la social que tan equilibradora será en estos momentos en los que nos abocamos a una más que previsible y profunda crisis, también está en manos de la propia sociedad y no solo del gobierno.
Es por ello que desde nuestra Organización queremos proponer la puesta en marcha de una A.I.E. (Agrupación de Interés Económico), que estudie y desarrolle proyectos encaminados a dar garantías, estabilidad, servicios profesionales y mediación para el impulso socioeconómico del territorio.
La principal acción es la de sustituir la figura del intermediario como actividad empresarial que distorsiona según sus particulares intereses los precios, en perjuicio tanto de productores como de consumidores, una agrupación sin ánimo de lucro que dé servicios profesionales de logística, distribución, concentración de compras de materias primas, almacenamiento, disponibilidad de maquinaria, gestión y asesoramiento, centralización de espacios para la transformación de productos agrarios y ganaderos con registro sanitario y marca común.
Pero sobre todo puede ser una oportunidad de rescatar esa vida, esa convivencia sencilla pero llena de respeto y reconocimiento.
Anastasio, Juncalillo


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